cash advance
Rerefons. Entrevista a Lucero Guillén. Una lluita pels drets dels pobles Imprimeix Correu electrònic
Mobilitzacions - Mobilitzacions
divendres, 21 de gener de 2011 12:49

Tags: Grupo Romero | indígenes | persecució | petroli

Missionera de Barranquita (Amazònia peruana)

- Vives actualmente en una comunidad campesina de la selva alta amazónica, en Barranquita, ¿cuál ha sido tu trayectoria hasta llegar a esa población?

Yo llegué a la Amazonía en 1983, porque quería una experiencia misionera. Vine muy joven, sólo por dos años y ya llevo más de 20. Estoy muy contenta, porque ésta es mi vida, mi camino. Empecé a trabajar en la misión de San Gabriel de Varadero, en el río  Paranapura, con niños shawuis del jardín de infancia y ahí empecé a conocer una realidad muy distinta de donde venía yo. Aunque la pobreza era parecida a la de otras zonas del país, la selva tenía unos condicionantes que hacían la realidad muy dura. Me fui comprometiendo y ya me he quedado aquí. 

En 1986 fui para Barranquita, porque el padre Mario Bartolini estaba trabajando en la zona desde 1980 y pidió apoyo a los Misioneros de Jesús, debido a problemas con el terrorismo, con Sendero Luminoso. Trabajé 8 años como profesora de Secundaria y luego decidí dedicarme a los adultos, con quienes vamos implementando programas de capacitación. Desde 2001 estamos en la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza de Barranquita.

- Qué diferencia hay entre la Barranquita que te encontraste al llegar y la Barranquita de hoy.

Barranquita ha crecido bastante, cuando yo llegué tenía unos 500 habitantes, todo era muy pequeño, todos nos conocíamos, ... Había dos días caminando hacia Tarapoto, porque la carretera era infernal. Hoy, en cambio, alberga más de 3.000 personas y tiene más servicios. Ahora la carretera nueva ha abierto todo un mundo de cosas de fuera, ha traído a pobladores de la parte de Yurimaguas o de Lamas. Y también ha venido mucha gente de la sierra, que allí tenía problemas con las tierras.

- Porque ¿la gente que te encontraste en Barranquita cuando llegaste a la población o la que se establecía entonces y la que va acudiendo ahora tiene los mismos motivos, viene con el mismo espíritu?

 Debido a la migración, ha cambiado la visión en relación al uso de las tierras. La visión de antes era que “mi tierra,  mi suelo, donde yo trabajo, me da de comer, la cuido, la dejo recuperarse…” y ahora no, ahora es visto como un negocio.

- En el entorno de Barranquita se van instalando comunidades de mestizos, que no conocen la selva como los indígenas. Sin embargo, se tienen que adaptar al bosque, tienen que vivir como indígenas. ¿Unos y otros manejan los recursos y perciben el universo natural de una manera diferente?

Hay dos, miradas muy distintas, el que viene de fuera tiene la visión de la tierra como una mercancía. Aquí nos cuesta pensar que la tierra es una mercancía, la tierra nos cría y nos da de comer. No todos los inmigrantes vienen con el afán de acaparar, algunos vienen desplazados por la violencia, otros por la minería, algunos pasando unas situaciones de pobreza muy grande. De parte de la población no hay falta de acogida, es el comportamiento de los migrantes que genera la jerarquía. Hay un tema de choque cultural tremendo y hay poblaciones donde ya hay más migrantes que la propia población.

 A raíz de la huelga del año pasado, donde la población de Barranquita acompañó la huelga de Yurimaguas, al encontrarse allí muchas comunidades quechuas de la sierra establecidas en Barranquita con indígenas, optaron por tramitar su reconocimiento oficial como comunidades indígenas. Cosa que antes no pasaba. O sea, volvió a emerger su identidad. Ahora dicen: “somos quechua, ¿y qué?”. Han tenido que ocurrir todos los atropellos para que se enorgullezcan de su origen.

En cuanto al manejo de recursos, la población de la zona mantiene esa relación de la tierra como la madre que te cría, pero al incorporarse los inmigrantes se ha sesgado un poco esta visión. Y aquí la población indígena tiene firmeza en su pelea, por más que Alan García y sus amigos de diferentes instancias del gobierno digan que es el padre Mario el vocero o el alcalde. No es así. Los indígenas tienen conciencia de pueblo con respecto a sus territorios, al uso que se les debe dar y han sentido atropellados sus derechos. Por ejemplo también, la población ya no desarrolla sólo una agricultura de subsistencia sino que ya piensa en una agricultura de mercado, están organizados, están exportando. Sobre todo con el tema del cacao que es uno de los recursos fuertes en la zona. También se ha logrado con los años capacitar a la gente en derechos humanos, en la tenencia de la tierra, cómo usar mejor la tierra para que produzcan mejor y puedan entrar en éste mundo del mercado no perdiendo sino ganando. Mucho más ahora cuando se han concesionado todavía más hectáreas para deforestar. Con la deforestación ha mermando mucho el agua en las quebradas y con esto se reafirman en que tenían razón, y dicen: “los ingenieros pueden hacer masteres en Estados Unidos, pero no saben. ¿Qué ingeniero había previsto esta bajada de agua? Nosotros tenemos educación primaria y ya lo previmos”. En cambio, la visión diferente se da con los llegados de fuera, que es demasiado mercantilista.

- ¿Cuales son las deficiencias más urgentes que se detectan en las comunidades?

Que se pueda mejorar en cuanto a educación, en cuanto a agricultura. O sea, la gente quiere conocer más sus derechos. Lo hacemos a través de la radio, pero nos falta poder llegar a más gente para que ellos sean más fuertes y que pueda darse un nivel más alto de comprensión en toda la población y entonces podamos unir fuerzas. Ahora las comunidades piden menos cosas materiales y más conocimientos para entender una serie de temas y manejar un discurso propio. Esto les hace crecer muchísimo su autoestima.

- Cuando miran adelante, ¿se sienten capaces de elaborar ellos mismos sus planes de futuro o tienen el complejo de no ser capaces sin la ayuda exterior?

Hay fricciones sobre el concepto de desarrollo y sobre cómo se plantea en medio de esa visión más economicista de algunos inmigrantes. Hay gente que quiere agarrarse de lo externo, que trae plata, y para ellos esto es desarrollo. Pero no, nosotros creemos que ya somos desarrollo, porque estamos generando el cuidado al medio ambiente, generando más vida y saliendo con nuestros propios medios, demostrando a los demás que somos capaces. Es muy duro el momento, pero es bueno porque creo que se va generando una corriente de opinión propia. Estamos trabajando mucho para que se recupere el reconocimiento  de sus potencialidades, tanto como personas como de su territorio. Ya se nota un nivel muy alto. Un ejemplo es la cooperativa de cacao de Barranquita, que ya está exportando. Y la persona que los dirige sólo tiene el tercer grado de primaria. Ya han absorbido la anterior cooperativa que había en Barranquita y los agricultores ven que sí pueden hacerlo ellos solos. Ahora, lo que queda es trabajar sobre cómo nos manejamos en este mundo del mercado.

- Desde el epicentro de los poderes políticos y económicos se considera al indígena y al campesino ciudadanos de segunda o tercera clase por no ser productivos, se les expropia de sus tierras,... ¿Cuáles son los principales atropellos que sufren los pobladores amazónicos por parte de la Administración y de las empresas?

Con respecto a la aplicación de los procesos de concesión las normas dicen que hay unos requisitos determinados para la concesión o la venta de un terreno. Pero en realidad se queman etapas bajo la venia permisiva de los funcionarios. Luego, tampoco se respetan las normas de los gobiernos regionales, ni locales por parte del gobierno nacional. Por ejemplo, en el caso de la región de San Martín, está la zonificación ecológica que, desde el momento en que han promulgado la norma, toda institución nacional, regional o local se tiene que adecuar a ella. Sin embargo, para la confección de lotes petroleros el gobierno nacional no mira la zonificación ecológica promulgada, para las concesiones mineras tampoco y lo que ha hecho con el Grupo Romero, en el proceso de adjudicación de tierras, tampoco lo ha mirado. Pero también está la actitud pasiva del gobierno regional que no impuso su norma y aquí se palpa la poca capacidad en gobernabilidad y la debilidad de las instituciones. Vinieron del Ministerio del Ambiente a verificar si el gobierno local estaba cumpliendo con las normas ambientales. Podríamos, con la misma libertad también, cuestionar si el gobierno nacional está siguiendo la ley con las concesiones de tierras al Grupo Romero, ya que con su actuación, el gobierno nacional echaba abajo una resolución ministerial permanente con una resolución jefatural. Del ministerio no se lo creían y les dijimos que lo podíamos demostrar. Aquí en este país se piensa que los pobres somos ignorantes, que no podemos leer. Pero que sepan que sí sabemos leer. Entonces, los que se pasan las normas son los funcionarios de las instituciones de alto nivel. Esto lo podéis denunciar en España para que se vea bien que se infringen las normas con el sistema de concesiones para beneficiar a los poderosos del país y de fuera, siendo, además, un sistema que no nos saca de la pobreza y encima está favoreciendo la contaminación ambiental de las aguas.

- ¿Las revueltas del último año han dado confianza a las comunidades para seguir en la primera línea reclamando sus derechos como personas o, por el contrario, han visto que su esfuerzo se topa con un muro infranqueable?

Yo creo que la huelga de 2009 ha posicionado a las comunidades indígenas y campesinas sobre un tema muy fundamental que es el tema del territorio y los recursos. El hecho de que, con todas las limitaciones que han tenido las movilizaciones, hayan logrado que se deroguen dos normas, ha sido genial. Al mismo tiempo, les ha supuesto un desgaste tremendo, porque se han tenido que mover para sus reclamaciones en un ambiente que no conocían.

Creo que en el tema del calentamiento global todos tenemos nuestra obligación. No nos pueden someter a vivir en una zona donde abundaba el agua y la lluvia y ahora padecemos sequía. Sería más fácil para los gobiernos no haber desertizado con anterioridad la zona. Ahora hay una mentalidad distinta y las causas amazónicas ya están más presentes en las agendas de los políticos. Tenemos que lograr, como país, incorporar a los indígenas como ciudadanos respetables.

- Desde la Europa laica sorprende –a la vez que congratula- el apoyo de los religiosos a las comunidades desfavorecidas, ¿es que la selva está olvidada por organizaciones laicas medioambientalistas, de derechos humanos,…?

Se piensa en la Iglesia de una determinada manera, pero yo estoy descubriendo cada vez más un Jesucristo más combativo y entiendo por qué lo han crucificado. A nivel de organizaciones laicas hemos llegado a desconfiar de muchas. Muchas ONG’s vienen a solucionar conflictos, pero la mayoría no continúan su trabajo. Muchas instituciones nos han visitado y lo que querían era información. No queremos ofender a ninguna buena institución, pero llega un punto en el que ya no queremos ser utilizados.

- Necesitamos que te arriesgues a hacer una predicción del futuro de los pueblos de la selva amazónica.
¡No soy bruja! Pero yo veo a la gente muy posicionada frente a sus territorios. Que va a haber muchos conflictos sociales sí, no solamente en la amazonía peruana, sino a nivel del país. Porque creo que ya entienden  lo que está aconteciendo ahora con el tema del calentamiento global. Esto creo que va a obligar a los gobiernos a reaccionar. Pero ahora viene el famoso tema de los bonos de carbono, que es otra forma de cómo los países ricos intentan apropiarse de lo que tanto ha cuidado la gente amazónica. “Yo te pago para que cuides los bosques, pero cuando me dé la gana te saco”. Se está implementando toda una forma disimulada para entrar y acaparar éste mercado en el momento preciso. Esto es un problema que va para largo.