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Colombia: En medio de conflicto armado en Cauca, los Nasas tejen la paz Imprimeix Correu electrònic
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dijous, 24 d'abril de 2014 17:06

Fuente: Cric

Las comunidades indígenas del Cauca luchan constantemente por mantener sus costumbres en medio de la guerra. Crónica de una lucha por la pervivencia. Hace menos de cinco minutos que cesaron los disparos. El ataque de los guerrilleros contra el cuartel de Policía de Toribío duró casi una hora. La primera explosión, seguida de ráfagas y tiros sueltos, retumbó en el pueblo poco después de las ocho de la noche.
Las detonaciones espantaron a los escasos comensales del restaurante Yoli, pero no a los borrachitos que coreaban ‘Viejo farol’ en la licorería El Che. Hicieron bajar la cortina metálica y siguieron la rumba adentro. Las primeras en correr fueron las parejitas y demás usuarios del parque principal de este municipio incrustado en la cordillera del norte del Cauca. Casi todos sus habitantes son indígenas Nasa.
A veces, las detonaciones cesaban por algunos segundos. Pero luego se reanudaban con más bríos, sobre todo en el occidente del pueblo. En esa parte está ubicado el cuartel de Policía, un búnker con instalaciones subterráneas que hace tres años resistió, incluso, el ataque con una chiva cargada de explosivos. Las esquirlas apenas rasguñaron las paredes del cuartel, pero destruyeron las casas a lo largo de dos cuadras, y mataron a cuatro personas.

“nuestros sueños, nuestras marcas”
Excepto por el ladrido de los perros, el pueblo sigue en silencio. Son casi las nueve de la noche. Por épocas, la guerrilla hostiga a diario el cuartel de Policía o dispara contra los agentes que patrullan en los alrededores del búnker. Los toribianos ya se han acostumbrado a esta rutina.
Habrían pasado unos diez minutos en calma cuando Sandra Herrera, una manicurista que vive a
tres cuadras del cuartel, se levantó del sillón de la sala.
“¿Dónde dejaría la lycra?”, se pregunta en voz alta mientras se dirige a la pieza. Al cabo de unos
minutos tiene lista su indumentaria deportiva y su bicicleta.
“Mañana me toca madrugar a las cinco, si no me deja la chiva”, dice. Luego explica que a esa hora sale para Santander de Quilichao un bus con los participantes en un ciclopaseo. Unos 300
deportistas recorrerán unos 40 kilómetros desde ese municipio, junto a la vía Panamericana, hasta Toribío.
Casi la mitad del trayecto es en ascenso, bordeando las mismas montañas donde se esconden los guerrilleros que disparan por las noches.
Pero los toribianos no se arrugan ante el cruce de disparos. Han vivido esta rutina más de 600
veces en los últimos treinta años. De hecho, en la semana siguiente a la visita que hice a Toribío
para escribir esta crónica –a finales de marzo– los guerrilleros de las Farc hostigaron todos los días el cuartel policial.
Y hoy por la tarde ‘tastacearon’ algunos tiros media hora después de mi llegada. Eran las 4:30. A
esa hora, una veintena de niños entraba al pueblo en sus bicicletas. Venían de entrenar por la
carretera que va para El Palo.
“¡Niños… Niños…! ¡Cuidado. No se vayan a meter al parque!, les gritó el hombre que dirigía el
entrenamiento, Juan Carlos Betancourt, quien es asesor del Plan de Vida de los Nasa. Los niños
siguieron pedaleando. En la esquina siguiente voltearon a la derecha, frente a una trinchera
disimulada entre las ruinas de una casa despedazada por los ataques.
El resto de la noche transcurrió en silencio. A la madrugada del domingo, la chiva despertó a
medio pueblo con su corneta a eso de las 4 y 30. Otros carros se unieron a la caravana. Sandra
Herrera y un centenar de ciclistas más se treparon en los vehículos frente a los ojos trasnochados y sorprendidos de los policías atrincherados en el parque.
Algunos de los deportistas, incluida Sandra, llevaban puestas camisetas blancas con la leyenda:
“Nuestros sueños, nuestras marcas”. Bajo el letrero se veían los logos y nombres de las empresas creadas en medio de la guerra por los indígenas Nasa de los resguardos de Toribío, San Francisco y Tacueyó: Jugos y agua embotellada Fixze, Truchas Juan Tama, Lácteos San Luis, Kwe’ex café, comercializadora mixta Tacueyó y Transétnias de Colombia, entre otros.